Vicente Aranda escribe sobre «Luna Caliente»

4 marzo, 2010

Por Vicente Aranda *

Hace muchos años cayó en mis manos una «novela negra», escrita por un autor argentino llamado Mempo Giardinelli. Se titulaba «Luna Caliente». Durante su lectura, se produjo en mi cabeza un despliegue de imágenes que –indudablemente, no es la primera vez que me sucedía– conllevaba el deseo de proceder a su adaptación en cine. Hice las averiguaciones necesarias acerca de la posibilidad de adquirir los derechos, pero resultó que estaban en manos de un director francés, quien a su vez se mostraba muy celoso y satisfecho de poder adaptar la novela. Incluso, al parecer, tenía en su poder un guión en el que se había procedido a la consiguiente adecuación para trasladar la anécdota a España.

Yo nunca leí ese guión, pero me resultaba muy interesante que hubiesen pensado en España, seguramente porque en Francia no ha habido una dictadura y esa condición política es imprescindible para un discurso coherente de la narración que se aprecia en la lectura de la novela. Finalmente, el director francés renunció, por causas desconocidas para mi, a la película, y yo pude adquirir los derechos.

En la novela se habla de una dictadura en la Argentina. Supongo que se trata de los años setenta. En diciembre del setenta tuvo lugar el proceso de Burgos. Trescientos intelectuales y artistas se encerraron en la Abadía de Montserrat, con el consentimiento del abad y sus frailes. Entre ellos estaba yo.

Nunca entenderé cómo pudo ocurrir que la policía franquista no se enterara de semejante concentración hasta el día siguiente, y porque lo publicó la prensa de la época. A partir de ese momento, el Monasterio estuvo rodeado por la guardia civil. Salir era fácil: bastaba con permitir que tomasen nota de tus datos personales. Pero entrar es algo que sigue constituyendo un misterio para mi. Se hablaba de un enigmático pasadizo, sólo conocido por los monjes, que iba desde el Monasterio hasta Monistrol. Es una historia nada plausible que, al parecer, se repite en todos los monasterios del mundo.

El caso es que unos amigos (o compañeros, porque no sé qué palabra emplear aquí), llegaron al Monasterio procedentes de Burgos, donde habían asistido al proceso como público. Uno de ellos contó que en un momento determinado, los etarras, llevados de su moral heroica, se habían puesto en pie entonando su himno. El tribunal, compuesto en su totalidad de militares, también se puso en pie, pero desenvainando sus espadas.

Era una imagen de una transparencia asombrosa que se ha mantenido en mi cabeza a despecho de los años transcurridos. En la época no existían todavía las mini cámaras digitales. Lo más pequeño a que se podía recurrir era cámaras con película de 8 mm., muy difíciles de camuflar. No existen imágenes de ese momento en que el tribunal militar se apresta a su propia defensa.

Yo quiero fingir ese momento, convencido de que los fingimientos o reconstrucciones del cine, acaban por tener, con el tiempo, certificado de autenticidad. Pero no sólo por eso, sino porque así se resuelve el paralelismo exigido por la narración: necesidad de un clima represivo.

Soy consciente de que la percepción sobre ETA ha cambiado desde entonces acá. Puede resultar paradójico que se hable de una ETA alabada por los intelectuales del momento y vituperada por los intelectuales de ahora. Se trata de un hecho histórico incontestable, y lo más que se puede hacer es dejar claro qué razones existían en aquel momento para que las cosas fuesen así.

En una página de Internet , hay un artículo sobre «Luna Caliente», con cuyas observaciones yo estoy de acuerdo. He extraído de la misma una suerte de sinopsis, permitiéndome la libertad de cambiar los nombres de los personajes y, como es habitual en los relatos cinematográficos, también he cambiado el «pasado» por el «presente» en los verbos.

(*): Vicente Aranda, a sus 84 años, sigue siendo unos de los cineastas más polémicos del cine español. Sexo y política se mezclan en este «Luna caliente».

Declaraciones obtenidas de la web abcguionistas

--

CiBRA, festival del Cine y la Palabra, con el apoyo del Gobierno de España, Ayuntamiento de Toledo, Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Fundación Impulsa CLM, Diputación provincial de Toledo y Ayuntamiento de la Puebla de Montalbán.
Hazte amigo/a del festival Newsletter

Suscríbete a nuestra newsletter y te mantendremos al tanto de todas las novedades del festival.

¡Únete!
Instituciones promotoras Con la financiación del GOBIERNO DE ESPAÑA