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Cartel CiBRA 2010

31 Ago

Esta mañana hemos presentado la memoria, la web y el cartel para la II edición del CiBRA. Ha estado con nosotros el Delegado Provincial de Educación, Ciencia y Cultura y el Primer Teniente de Alcalde y responsable del área de Cultura y Hacienda, Fernando Díaz Morón.

Os mantendremos informados de las novedades que estamos preparando para este año, como adelanto,  contaremos con más películas a concurso y tendremos entre nosotros a actores y actrices muy conocidos.

Cartel CiBRA 2010

Diez películas que se quedaron en proyecto

6 Ago

Ahora que Steven Spielberg se ha quedado compuesto y sin novia por culpa de Liam Neeson (que se ha largado con viento fresco de su proyecto sobre Abraham Lincoln) quizás sea un buen momento para repasar esas películas que sobre papel parecían un triunfo seguro y que finalmente acabaron besando la lona.

Ronnie Rocket, de David Lynch

En 1977, un año después de haber estrenado Cabeza borradora, David Lynch empezó a darle vueltas a la idea de hacer una secuela del filme. Lynch escribió un guión donde aparecía un ser deforme que había sido sometido a múltiples operaciones quirúrgicas contra su voluntad, incluida la implantación de una mata de pelo pelirroja. El personaje era secuestrado por dos cirujano-forajidos que le insuflaban vida pero que le provocaban un indeseado efecto secundario: necesitaba conectarse a un enchufe cada dos por tres. La acción se completaba con unos tipos llamados Hombres Donut, que vestían largas gabardinas negras y que explotaban cuando alguien les mencionaba que llevaban los cordones desabrochados. Los Donuts tenían terribles poderes y eran capaces de obligar a cualquiera que les cayera mal a comerse sus propias manos. Hasta Lynch reconoció en su momento que “quizás sea una película muy abstracta”.

Conclusión: el guión ahuyentó a los inversores y tras dos décadas de insistencia el realizador decidió dejar de lado el proyecto.

Dune, de Alejandro Jodorowsky

Sí, ya sabemos que el apenas mencionado David Lynch estrenó Dune en 1984 (en realidad era la versión de Dino de Laurentis, que redujo la versión del director de las seis horas hasta los 180 minutos -aunque existen dos versiones más, una de 137 y otra de 190) de la que sigue renegando a día de hoy. Sin embargo, y mucho antes de que Ridley Scott y David Cronenberg acabarán dándole calabazas al topoderoso Dino de Laurentis el legendario Alejandro Jodorowsky intentó llevar a la gran pantalla su propia versión de la saga de Frank Herbert. En ella Salvador Dalí ejercería de emperador, Dan O’ Bannon firmaba el guión y H.R. Giger (pintor e ilustrador, creador de Alien) se encargaría de dar vida a las criaturas. El delirante proyecto estuvo vivo unos años y cada uno de los implicados intentó sacar adelante el proyecto usando sus propios contactos, pero fue en vano. Los que leyeron el guión tacharon la cosa de “locura”.

Conclusión: si alguien se hubiera atrevido podríamos estar hablando de la película más salvajemente surrealista de la historia.

Spiderman, de James Cameron

En 1991, el mítico Stan Lee, cabeza visible de la editorial Marvel y James Cameron, ya un director reconocido por películas como Terminator y Aliens, se reunieron en Los Ángeles para hablar de la posibilidad de que el segundo se hiciera cargo de la adaptación cinematográfica de Spiderman. Al salir de esa reunión Lee declaró que no había mejor candidato posible para el proyecto que Cameron. En 1993 el realizador entregó su primer tratamiento y Lee declaró a la revista Premiere que “era magnífico, Cameron ha sabido capturar la esencia de Spiderman“. El guión primerizo del director mostraba a un joven Peter Parker enfrentado a una suerte de Electro (aquel villano capaz de manejar la electricidad con solvencia) y despertando a la pubertad, con influencias del mismísimo Kafka. En 1995 parecía que la cosa estaba al caer pero la lucha entre Sony, Carolco y MGM por los derechos se interponían entre el cazador y su presa. Cuando en febrero de 1999 un juez otorgó a Marvel la potestad para negociar un nuevo trato y esta se decidió por Sony, Cameron volvió a ser el favorito para ocupar la silla de director. Sin embargo, este dijo que su tiempo había pasado y así el proyecto pasó a dormir el tiempo de los justos.

Conclusión:
el guión de Cameron, magnífico, puede encontrarse en la red e incluía una impresionante batalla final en las Torres Gemelas. Definitivamente, no va a poder ser.

Superman, de Kevin Smith

En 1996 Warner Bros se propuso dar un empujón a una de sus franquicias con más potencial, Superman. Para ello decidieron convocar a varios directores e invitarles a mostrar sus ideas para el proyecto. Kevin Smith (director de Clerks o Mallrats) fue uno de los que asistieron a esa reunión. El director, furibundo amante de los cómics, prometió entregar un tratamiento a la mayor brevedad. Finalmente acabó enviando a los estudios un guión de ochenta páginas donde, en resumen, Lex Luthor contactaba con una entidad extraterrestres, Brainiac, para que le ayudara a acabar con el Hombre de Acero. Una vez en la Tierra el alienígena descubría que Superman dependía del sol y trazaba un plan con Luthor para privarle de esa fuente de energía. En la película, el tipo de la capa apenas aparecía, no habían escenas de vuelo (Smith creía que el público ya no se creía lo de que un tipo pudiera volar) y Clark Kent hablaba y hablaba sin parar. A pesar de ello, parece que el guión era magnífico. Los jefazos del estudio decidieron que una película con tan poca acción era inconcebible y le dieron el finiquito a Smith y ficharon a Tim Burton. Ya de patitas en la calle Smith declaró: “¿A quién va apoyar Warner Bros, al tipo que hizo Clerks o al que ganó quinientos millones de dólares con Batman?”.

Conclusión: después de más de trescientos millones de dólares, nueve guiones distintos y cuatro directores la cosa acabó con Superman returns, de Bryan Singer. Como diría Bernd Schuster: “no hace falta decir nada más”.

Las cruzadas, de Paul Verhoeven

En 1997 el realizador holandés Paul Verhoeven estaba quitándose el mal sabor de boca que le había dejado Showgirls con el exitazo del que estaba disfrutando con la recién estrenada Starship troopers. En ese momento empezó a fraguarse en su cabeza la idea de llevar a la gran pantalla una super-super-producción sobre Las Cruzadas. Contactó con Arnold Schwarzenegger para que encabezara el reparto (interpretaría a Hagen, un ladrón metido sin desearlo en el embrollo de la Guerra Santa) y encargó el guión a Walon Green, el guionista responsable de Grupo salvaje, la obra maestra de Sam Peckinpah. En 1998 todo estaba listo, el libreto entregado, el reparto perfilado (con Charlton Heston, Robert Duvall o Jennifer Lopez acompañando al Governator) pero había un ligero problema: Verhoeven calculaba que necesitaría entre doscientos y trescientos millones para llevar a cabo el proyecto. Obviamente, allí se acabó la cruzada de Verhoeven. Sin embargo a principios de 2001 la película parecía haber retomado fuerza y varios inversores se mostraron interesados… hasta que en septiembre de ese mismo año un gigantesco atentado derribó las Torres Gemelas y de pronto lo de la Guerra Santa no pareció tan buena idea.

Conclusión: aunque en noviembre de 1998 todos coincidieron que el guión, que acababa de salir a la luz, era apabullante, el proyecto ha viajado al limbo de los olvidados.

El génesis, Robert Bresson

En 1963 el famoso director francés convenció a Dino de Laurentis de rodar una película sobre el Génesis. El rodaje empezó en Roma aquel mismo año, con de Laurentis husmeando por el set día si día también, lanzándose a la yugular del realizador y entrometiéndose en toda clase de decisiones creativas en las que no debía tener ni voz ni voto. Cansado del acoso Bresson se largó en menos de una semana llevándose su guión con él. Después pasó dos décadas intentando llevar adelante el proyecto por sus propios medios, encontrándose siempre con un muro de incomprensión y las consiguientes dificultades financieras. Aunque se rodaron algunas escenas estas nunca han sido vistas por el público y se rumorea que están cogiendo polvo en la caja fuerte de veterano productor italiano. Bresson murió en 1999 sin haber podido concretar su sueño.

Conclusión: nunca trabajes con Dino de Laurentis.

Proyecto sin título, Lars Von Trier

L’enfant terrible del séptimo arte se empeñó a finales de los 90′ en rodar su propia película sobre el holocausto. Sus productores le dieron luz verde y quisieron ver más con lo que el danés escribió un breve libreto sobre el tema, al que Von Triers daba -obviamente- un tratamiento hiperrealista. El realizador empezó entonces a confeccionar una lista de actores sobre la que empezar a trabajar y se la pasó al equipo de producción. Los problemas llegaron cuando el cineasta entregó también una lista de condiciones indispensables para trabajar: la construcción de un campo de concentración que siguiera fielmente los planos originales nazis y un periodo de seis semanas en el que los actores vivirían en el “set” (por llamarlo de alguna manera) y serían alimentados como presos para que tuvieran el aspecto famélico que requería el proyecto. Obviamente los productores se asustaron, los actores dijeron “no” y el realizador acabó dedicándose a tareas más provechosas.

Conclusión: nos quedaremos sin saber hasta donde hubiera podido llegar la combinación nazis + Lars Von Trier.

Kaleidoscope, de Alfred Hitchcock

A mediados de los 60′ Hitch se debatía en una especie de crisis creativa por el mal funcionamiento de sus últimas películas, especialmente de Marnie, la ladrona. Para superar la etapa el británico decidió lanzarse sin paracaídas a su proyecto más ambicioso: un filme rodado enteramente con cámara subjetiva (al parecer desde el punto de vista del asesino) sobre un maniaco homicida y violador que aterrorizaba Londres. El director pensaba utilizar detalles de crímenes reales y todo tipo de matices escabrosos (incluyendo un apuñalamiento estilo Psicosis) prometiendo su trabajo más oscuro. Además, un buen día el orondo director decidió que el protagonista sería gay. Con todo el mejunje ya mezclado los jefazos de MCA decidieron que aquello era una locura y que el rechazo al filme (con un reparto a base de desconocidos) sería generalizado así que rechazaron la película, sumiendo al realizador en una depresión.

Conclusión: ¿alguien duda de que hubiera sido maravillosa?

Napoleón, de Stanley Kubrick

En 1968 el genio decidió que su próximo proyecto sería Napoleón, una biografía del emperador, figura histórica por la que Kubrick estaba fascinado. Para ello recluto a Jack Nicholson, que haría a las veces de Napoleón Bonaparte, y empezó su particular recolección de datos. Veinte mil fotos, quinientos libros y un informe de la NASA -sobre el tiempo que hacía en Waterloo el día de la batalla -después, Kubrick se encontró con la negativa de su estudio habitual, la Metro Goldwyn Mayer. Seguramente la demanda del director por lo que se refería a los extras (afirmaba que necesitaba de 50.000 a 70.000 para lo cual ya había hablado con el estado mayor del ejército rumano) tuvo algo que ver, y aunque algunos historiadores mantienen que el presupuesto no sobrepasaba los seis millones de dólares de la época cuesta mucho creer que la cantidad bajara de las nueve cifras dadas las dimensiones del rodaje y del reparto, con más de cincuenta personajes moviéndose en escena. Kubrick acudió entonces a Warner, que le confesó que deseaban ardientemente trabajar con él pero que no estaban interesados en Napoleón. Finalmente el realizador abandonó el proyecto y se olvidó del pequeño gran hombre francés.

Conclusión: hay rumores de que Spielberg quiere convertir el tratamiento de Kubrick, de unas setenta y dos páginas, en una miniserie para televisión. Seguiremos informando.

Batman, de Orson Welles

En 1946 Orson Welles trató de acometer una versión de Batman, personaje que había nacido en 1939. El realizador estaba obsesionado con el héroe del cómic y quería ser el primero en llevarlo a la gran pantalla. Para ello había escrito un tratamiento y contactado con lo mejor de la época: George Raft sería Dos Caras; James Cagney daría vida a El Acertijo; Basil Rathbone sería El Joker, y -ojo al dato- Marlene Dietrich se pondría en la piel de Catwoman. La única duda llegaba con el personaje de Bruce Wayne/Batman ya que el estudio quería a Gregory Peck. Finalmente Welles cedió y rodó algunas escenas con Peck embutido en el traje de hombre murciélago. Todo fue de primera hasta que el estudio se asusto y cortó el grifo, con lo que el proyecto se fue al garete…

Conclusión:
nunca hubo ningún Batman de Orson Welles. El rumor se lo inventó ese anarquista del cómic llamado Mark Millar (Kick Ass, Wanted) en una columna publicada en 2003 en la revista Comic Book Resources y pronto se convirtió en la comidilla de la red, que aún sigue especulando en cómo hubiera sido algo de ese tamaño y con un reparto semejante. Sea como fuere, no cabe ninguna duda de que hubiera sido la película de superhéroes más cool de la historia.

Via

Fechas para CiBRA 2010

23 Jul

Ya tenemos las fechas para el festival de este año. Se celebrará del 12 al 21 de noviembre, en La Puebla de Montalbán (Toledo). En los próximos días publicaremos las bases para los concursos, el cartel y algunas sorpresas  que estamos preparando para esta edición.

Os mantendremos informados!

Crítica de “Room in Rome”

10 May

Sinopsis:

Una habitación de hotel en el centro de Roma es el escenario interior en el que dos mujeres jóvenes que se acaban de conocer, se internan juntas en una aventura física que les tocará el alma. Todo transcurre en una noche y en las primeras horas de la mañana de un día del comienzo del verano de 2008, antes de que Roma lance a cada una de ellas al lugar al que pertenecen; por la tarde Alba volará a España, y Natasha a Rusia. La habitación del hotel, que parece haberlas estado esperando siempre con la emoción de la Historia incrustada en sus viejas paredes, sugestiona una atmósfera cargada de erotismo y sensualidad, con una extraña fuerza que engancha sus miradas apuntando hacia lo desconocido.

Dos mujeres. Una habitación en Roma. Y una noche simbólica, la noche de San Juan, que marcará sus vidas para siempre. Así de simple podría resumirse la nueva obra de Julio Medem, uno de nuestros realizadores más personales. Pero hablando de Medem, la palabra simpleza es insuficiente.

Remake inconfeso de la chilena “En la cama”, de la cual se aleja en cada fotograma, “Room In Rome” –desgraciadamente en España y por culpa del doblaje tendremos que sufrir el título de “Habitación en Roma”, perdiéndose esos juegos palindrómicos que tanto gustan al cineasta-, recoge la noche de pasión de estas dos almas solitarias y perdidas que van huyendo de sus propias vidas y encuentran en la otra un mecanismo en el que proyectar sus mentiras, sus secretos y sus verdades más íntimas. Todo desde un único decorado al que Medem trata por todos los medios de ser fiel, sin abandonarlo en ningún momento y retratándolo como un personaje más. Tan sólo las historias de sus dos protagonistas, dos cuadros que hablan entre sí, un ordenador, una grabación en un móvil y un balcón indiscreto que marca inexorablemente el paso de la noche más corta e intensa del año son los únicos nexos en común con el exterior que necesita el espectador. Lo demás, y lo más interesante, transcurre entre las cuatro paredes de las habitaciones de esa habitación en Roma a la que su creador sabe imprimir de vida propia.

En contra de lo que puede dar a pensar su sinopsis, “Room In Rome” no es una propuesta meramente morbosa. No estamos ante el sexo por el sexo. Como en una de las mejores películas de su filmografía, “Lucía y el Sexo”, las relaciones carnales de las dos protagonistas sirven para desnudar más sus almas que sus cuerpos. Un encuentro apasionado propio de un tinto Brass pero rodado con elegancia y respeto y que dejará una huella, una peculiar bandera visible desde el espacio y un momento íntimo en la ducha, donde transcurren las dos mejores secuencias del filme.

Este nuevo acercamiento hacia el universo femenino no es mera casualidad. En él Medem se ayuda de la historia y el arte para crear historias ficticias en torno a sus dos musas y explicar su historia de amor en lo que es un preludio de su siguiente proyecto, una visión propia y libre de la Aspasia ateniense bajo el influjo romano. Y todo con un enfoque de voyeur que mira con tanto interés y detalle al interior como al exterior de estas dos ánimas.

Para los que somos fans del director, “Room In Rome” puede que no sea su mejor película, pero sí supone una mejora después de su caótico trabajo anterior. Desgraciadamente, en ciertos momentos Medem cae en el ridículo por culpa de unos diálogos que deberían haber sido más naturales y menos cursis, y por una banda sonora excelente, pero demasiado omnipresente. Detalles que hacen que ese ambiente caldeado por las abundantes escenas de sexo se vuelva frío y distante para el espectador. Gracias que tenemos la belleza y las magníficas interpretaciones de las sobresalientes y sensuales Elena Anaya y Natasha Yarovenko, entregadas en cuerpo y alma a sus personajes.

¿La has visto ya? ¿Cuál es tu opinión?

Por Gerardo Medina Pérez
Vía

“Las extraordinarias aventuras de Adèle Blanc-Sec”, del cómic a la pantalla

29 Mar

les-aventures-extraordinaires-d-adele-blanc-secLa película “Las extraordinarias aventuras de Adéle Blanc-Sec” está basada en el cómic del del dibujante Jacques Tardi y es el nuevo trabajo del director Luc Besson (”El quinto elemento”, “Leon, el profesional”).

Tardi es un conocido historietista francés autor de, entre otros, el cómic “Aventuras de Adèle Blanc-Sec”.

Apareció por primera vez en “Adèle y la Bestia” (Adèle et la bête) publicado serialmente en el periódico Sud-Ouest. El cómic nos introduce en un París que en 1911 es asolado por un espantoso pterodáctilo que resucitó en el Museo de Historia Natural.

Además nos presenta al personaje de Adèle, una joven francesa que no teme enfrentarse con adoradores de sectas demoníacas, momias o sabios locos. Adèle es un personaje extraño, melancólico y taciturno, que encara estos sucesos con una gran dosis de nihilismo e ironía. Adèle y la Bestia fue un gran éxito lo que convenció al autor de reincidir con este personaje.
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